
La sociedad y su revista Nuestro Tiempo, generan un nuevo ciclo vital desde el ámbito de la cultura y realizan un importante proyecto, sobre todo, con acción militante y comprometida. Como todo grupo de vanguardia, consciente de serlo, ellos sí cuentan con un verdadero manifiesto:
Nuestra estética es la de un arte americano, libre de prejuicios políticos o religiosos, enaltecidos por encima de concesiones, que sea síntesis de lo que estimamos vigente y permanente en América. No nos interesan ni la oscuridad muerta ni la endeblez académica, sino una estética tan infinita como el hombre mismo [...]*
Y advierten:
Surgimos para traer el pueblo al arte, acercándolo a las inquietudes estéticas y culturales de nuestro tiempo [...] Somos la voz de una nueva generación que surge en un momento en que la violencia, la desesperación y la muerte quieren tomarse como únicas soluciones [...]*
La sociedad, bajo la dirección del compositor Harold Gramatges y con la asesoría de la escritora Mirta Aguirre, asume la cultura como señala su mismo nombre, desde una perspectiva actualizada. Ellos mismos lo dicen, refiriéndose a las vanguardias, que admiten todos los “ismos” pero no se afilian a ninguno. Logran así, en los años cincuenta, abarcar el desarrollo intelectual en todas las esferas, en la música, en las artes plásticas, teatro y cine. Se ofrecen cursos y conferencias, se realizan cine-debates y se abren, bajo su guía, diversas salas de exposiciones .
* AA.VV, Sociedad cultural nuestro tiempo - Resistencia y acción, Ed. Letras Cubanas, La Habana, 2002.